Esta es la noche oscura, debido a que nuestros ojos están fijos.
Como dije, uno se vuelve miope, otro se vuelve hipermétrope. 
Y si continúa mirando a lo lejos, se vuelve incapaz de ver de cerca. Y si continúa mirando cerca, se vuelve incapaz de ver a lo lejos.
Los ojos se vuelven fijos.
Se vuelven mecánicos, pierden flexibilidad. Así como unos se han vuelto mío-pes y otros hipermétro-pes, nos hemos vuelto «externo-pes».
Hemos de desarrollar la «interiorización» (*).
Puede que conozcas la palabra «interiorizar», pero puede que nunca hayas oído la palabra «externo-pe». Sabes que es «interio-rizar», pero carece de sentido a menos que entiendas que significa «externo-pe».
Nos hemos vuelto «externo-pes», fijos en lo externo; hemos de desarrollar el «interno-pe», la interiorización.
Siempre que tengas tiempo, cierra tus ojos, cierra tu mente al exterior y trata de penetrar en ella.
Al comienzo te hallarás en una noche oscura. No habrá nada más que oscuridad. No seas impaciente.
Espera y observa y poco a poco la oscuridad se irá disipando y serás capaz de percibir muchos fenómenos internos. Y únicamente cuando te vuelvas consciente del mundo interno, sólo entonces podrás darte cuenta dónde está el origen de donde procede esta luz.
Entonces entra en el origen. A esto los Upanishads le llaman «el baño».
¡Cuán estúpida es la mente humana! Lo ritualizamos todo y se pierde el significado. Sólo permanecen entonces los estúpidos rituales.
Así nos bañamos antes de acudir al templo. Y no hay ni templo ni baño.
El templo está adentro y el baño también. Y este baño, dicen los Upanishads, es el baño en la Iluminación interna.
La luz es en realidad el puente entre lo Divino y el mundo.
Lo Divino crea al mundo al crear la luz. La luz es la primera creación, y luego la luz se condensa y sobreviene la materia; luego la luz crece; digo que la luz crece, y luego aparece la vida; entonces la vida crece y aparece el amor.
Luz, vida, amor, esas son las tres capas. No te quedes en la segunda.
O retrocede a las raíces o asciende hasta la semilla otra vez, a las flores.
Desciende hasta la luz o asciende hasta las flores.
Y hay dos caminos.
Uno es el camino del conocimiento. «Conoci-miento» significa descender hasta la luz.
Con «Gyana Yoga» el verdadero secreto que se oculta es éste: descender hasta la luz.
Y luego está el «Bakti Yoga», el camino de la devoción, que significa ascender hasta el amor.
Osho